Dolmen de Viera, orientado hacia los ortos solares próximos a los equinoccios. Fotografía: Olaf Tausch, Wikimedia Commons, licencia CC BY 3.0.
El 12 de agosto de 2026, el cielo ofreció sobre España uno de los fenómenos astronómicos más importantes de las últimas décadas. Por primera vez en más de un siglo, un eclipse total de Sol fue visible desde la península ibérica.
La franja de totalidad atravesó el territorio español de oeste a este, desde Galicia hasta las Islas Baleares, pasando por ciudades como Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. En buena parte de la mitad sur peninsular, incluida Andalucía, el fenómeno fue visible como un eclipse parcial de gran magnitud.
Además de su indudable interés astronómico, este acontecimiento invita a reflexionar sobre una relación mucho más antigua: la conexión entre el cielo, el paisaje y las construcciones realizadas por las sociedades del pasado.
¿Qué sucedió durante el eclipse?
Un eclipse solar se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol y oculta total o parcialmente el disco solar.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 tuvo lugar durante el atardecer. En España, el Sol se encontraba muy bajo sobre el horizonte occidental cuando se produjo la fase máxima. Esta circunstancia convirtió el horizonte y el paisaje en partes esenciales de la experiencia.
En A Coruña, la totalidad duró aproximadamente 76 segundos, mientras que en Burgos alcanzó los 104 segundos. El máximo local se produjo en torno a las 20:30, aunque los horarios variaron ligeramente según la localidad. El Instituto Geográfico Nacional lo identifica como el primer eclipse total visible desde la península ibérica en más de un siglo.
Mirar al cielo también forma parte de la arqueología
Las sociedades prehistóricas no contemplaban el paisaje como un simple escenario. Las montañas, los cursos de agua, los puntos del horizonte y los movimientos del Sol y de la Luna podían formar parte de su manera de comprender y organizar el mundo.
La arqueoastronomía estudia precisamente las posibles relaciones entre los restos arqueológicos y los fenómenos celestes. Para ello analiza la orientación de edificios y monumentos, la posición del horizonte, la entrada de la luz solar y la repetición de determinados alineamientos.
Que un monumento esté orientado hacia el este no demuestra por sí solo que fuera un observatorio astronómico. Para defender una intencionalidad deben estudiarse conjuntamente su arquitectura, cronología, paisaje, usos rituales y contexto cultural.
Tampoco existen pruebas arqueológicas suficientes para afirmar que los monumentos prehistóricos españoles fueran construidos específicamente para predecir eclipses. Lo que sí está documentado es la importancia del Sol y del horizonte en la planificación de numerosos espacios funerarios y ceremoniales.
El dolmen de Viera y la salida del Sol
Uno de los ejemplos más claros se encuentra en el Sitio de los Dólmenes de Antequera, en Málaga.
El dolmen de Viera fue construido con su corredor orientado hacia el este, ligeramente desplazado hacia el sureste. En torno a los equinoccios, los primeros rayos del amanecer penetran por el corredor y avanzan hacia el interior del monumento.
La propia Junta de Andalucía organiza las denominadas «Celebraciones del Sol» para observar este fenómeno lumínico. Según la información del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, Viera se orienta hacia los ortos solares de los equinoccios.
Esta entrada controlada de la luz pudo conferir al espacio funerario un fuerte significado simbólico relacionado con el paso del tiempo, los ciclos de la naturaleza, la muerte y la renovación.
Menga y El Romeral: cuando el paisaje prevalece sobre el Sol
Los otros dos grandes monumentos megalíticos de Antequera presentan orientaciones diferentes.
El dolmen de Menga no mira hacia la salida habitual del Sol, sino hacia la Peña de los Enamorados. Su eje se dirige hacia una montaña de perfil antropomorfo que debió constituir un referente territorial y posiblemente simbólico para las comunidades neolíticas.
El tholos de El Romeral también se aparta de las orientaciones más frecuentes del megalitismo peninsular. Su corredor se dirige hacia el suroeste y establece una relación visual con la sierra de El Torcal.
La UNESCO considera esta vinculación entre los monumentos megalíticos y las formaciones naturales uno de los valores excepcionales del conjunto. Antequera demuestra así que las sociedades prehistóricas construyeron sus monumentos atendiendo tanto a los movimientos celestes como a los grandes hitos del paisaje.
Tholos de El Romeral, relacionado visualmente con El Torcal. Fotografía: Olaf Tausch, Wikimedia Commons, licencia CC BY 3.0.
Dolmen de Menga, orientado hacia la Peña de los Enamorados. Fotografía: Malopez 21, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
El dolmen de Soto: arquitectura, simbolismo y luz
Otro ejemplo extraordinario es el dolmen de Soto, situado en Trigueros, Huelva.
Se trata de una monumental construcción megalítica formada por un túmulo de unos 60 metros de diámetro y una galería cubierta de más de 21 metros de longitud. El corredor se encuentra orientado hacia el este.
En las proximidades de los equinoccios, la luz del amanecer penetra por la entrada y recorre el interior del monumento. El fenómeno pone en relación la arquitectura funeraria, el horizonte oriental y el ciclo anual del Sol.
Sus 67 ortostatos conservan grabados y pinturas con representaciones geométricas, antropomorfas, armas, cazoletas y otros motivos que forman un complejo discurso simbólico.
Las investigaciones también han identificado bajo el túmulo un círculo de piedras neolítico anterior, asociado a estructuras ceremoniales y a posibles prácticas astronómicas.
Galería del dolmen de Soto, en Trigueros. Fotografía: Ángel M. Felicísimo, Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0.
Baelo Claudia y la medición romana del tiempo
La relación entre el Sol y la vida cotidiana también puede observarse en el mundo romano.
En la ciudad hispanorromana de Baelo Claudia, en Cádiz, se encontró un reloj solar tallado en mármol. Su superficie representa esquemáticamente la bóveda celeste y contiene diferentes líneas destinadas a señalar el paso de las horas mediante la luz solar.
Tres líneas transversales representan el recorrido del Sol durante los equinoccios y los solsticios de invierno y verano, mientras que las líneas longitudinales organizan las horas. Este objeto demuestra cómo la observación solar también fue una herramienta práctica para ordenar el tiempo, la actividad pública y la vida cotidiana.
Reloj solar romano procedente de Baelo Claudia, fechado en el siglo I d. C. Fotografía: Malopez 21, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
¿Cómo habrían interpretado un eclipse las sociedades antiguas?
Un eclipse total transforma bruscamente la percepción del entorno. La luz disminuye, baja la temperatura, aparecen estrellas y planetas y el comportamiento de algunos animales puede alterarse.
Para una sociedad que desconociera su explicación astronómica, un fenómeno semejante habría constituido una experiencia excepcional. Pudo interpretarse como una interrupción del orden natural, una manifestación divina, un presagio o una transformación temporal del mundo.
Pero debemos diferenciar entre una posibilidad antropológica y una evidencia arqueológica. En la península ibérica no disponemos actualmente de pruebas suficientes para relacionar un yacimiento concreto con la predicción de eclipses antiguos.
La arqueología permite estudiar cómo las comunidades organizaron sus monumentos atendiendo al Sol, pero no atribuirles automáticamente conocimientos o creencias que no estén respaldados por datos.
El cielo como parte del patrimonio arqueológico
El eclipse del 12 de agosto de 2026 nos recuerda que los yacimientos arqueológicos no pueden comprenderse únicamente a partir de sus elementos sólidos y visibles como muros, tumbas u objetos.
También debemos estudiar aquello que los rodeaba: el horizonte visible, la orientación de las entradas, las montañas, la incidencia de la luz y los cambios estacionales.
Cuando un rayo de Sol atraviesa el corredor del dolmen de Viera o del dolmen de Soto, la arquitectura vuelve a interactuar con el paisaje de una forma probablemente prevista por sus constructores. Durante unos minutos podemos percibir esos monumentos no como elementos estáticos, sino como espacios vivos concebidos para transformarse con la luz.
Andalucía volverá a mirar al Sol en 2027
El 2 de agosto de 2027, otro eclipse total atravesará el extremo meridional de la península ibérica y será visible como total desde zonas de Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla.
Según el Instituto Geográfico Nacional, en Cádiz la totalidad tendrá una duración aproximada de 2 minutos y 54 segundos; en Málaga, alrededor de 1 minuto y 48 segundos; y en Ceuta podrá alcanzar los 4 minutos y 48 segundos.
Será una ocasión excepcional para desarrollar actividades de divulgación que relacionen astronomía, arqueología y patrimonio cultural.
La observación del Sol debe ser siempre segura
La observación de futuros eclipses deberá realizarse con gafas homologadas o mediante sistemas seguros de proyección. Las gafas de sol, radiografías, cristales ahumados y filtros caseros no ofrecen una protección adecuada.
Los telescopios, prismáticos y cámaras necesitan filtros solares específicos colocados delante del objetivo. Observar el Sol sin una protección adecuada puede causar daños graves y permanentes en la vista.
Las recomendaciones completas pueden consultarse en la guía de observación segura del Instituto Geográfico Nacional.
Arqueología, paisaje y memoria
En ALESER Arqueología entendemos el patrimonio como el resultado de la relación entre las comunidades humanas y su entorno. Estudiamos, documentamos y protegemos los yacimientos considerando su arquitectura, su evolución histórica y su vinculación con el paisaje.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 nos permitió mirar el cielo con una mezcla de asombro y curiosidad. Esa misma mirada, repetida durante miles de años, también forma parte de nuestra historia.
Estudiar la orientación de un monumento, la entrada de la luz o su relación con una montaña nos ayuda a comprender que las sociedades del pasado no construyeron únicamente sobre la tierra: también construyeron observando el cielo.
Fuentes y créditos
• Instituto Geográfico Nacional. Eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026:
https://astronomia.ign.es/eclipses-de-sol-y-luna/eclipse-total-sol-de-12-de-agosto-2026
• Instituto Geográfico Nacional. Eclipse total de Sol del 2 de agosto de 2027:
https://astronomia.ign.es/eclipses-de-sol-y-luna/eclipse-total-sol-de-2-de-agosto-2027
• Instituto Geográfico Nacional. Observación segura de los eclipses solares:
https://astronomia.ign.es/web/guest/eclipses-de-sol
• UNESCO. Sitio de los Dólmenes de Antequera:
https://whc.unesco.org/en/list/1501/
• Junta de Andalucía. Orientaciones solares de los Dólmenes de Antequera:
https://www.juntadeandalucia.es/cultura/agendaculturaldeandalucia/evento/dolmenes-de-antequera-las-celebraciones-del-sol-en-el-equinoccio-de-otono-2013
• Junta de Andalucía. Enclave Arqueológico Dolmen de Soto:
https://www.juntadeandalucia.es/aaiicc/enclaves/enclave-arqueologico-dolmen-de-soto
• Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia. Reloj de sol:
https://www.museosdeandalucia.es/web/conjuntoarqueologicobaeloclaudia/-/reloj-de-sol?inheritRedirect=true
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